
El mercado de oficinas en Madrid está registrando un renovado interés inversor en ubicaciones fuera de la M-30, impulsado por la escasez de oferta en el centro, las rentas en máximos históricos y la consolidación de modelos de trabajo híbridos. Esta situación está desplazando la demanda hacia la segunda corona, donde existen mayores diferenciales de precio y recorrido de valor.
“La disponibilidad de oficinas dentro de la M-30 es prácticamente inexistente y las rentas se encuentran en niveles récord, lo que está obligando a las empresas a buscar alternativas fuera del centro con importantes ventajas en términos de coste”, señala José Luis Guillermo, socio director de InmoSpace.
InmoSpace ha participado recientemente en operaciones representativas de esta tendencia, como la adquisición del Edificio Tucumán, antigua sede de Repsol en Campo de las Naciones, para un family office, así como en transacciones corporativas en ubicaciones prime del centro de Madrid para clientes como Cajamar o Alting.
“La diferencia de rentas entre el centro y la segunda corona no está justificada desde el punto de vista del usuario y ofrece al inversor rentabilidades superiores, especialmente en activos bien ubicados y con margen de mejora en ocupación y valor”, añade Begoña Guillermo, socia y directora de venta de InmoSpace.
Esta evolución consolida a las oficinas fuera de la M-30 como una alternativa estratégica tanto para inversores privados como para compañías que priorizan eficiencia, calidad y sostenibilidad.